La Casa Borda







La Casa Borda fue la residencia de un acaudalado minero del siglo XVIII don José de la Borda, un hombre que queriendo alcanzar la fama equiparando su casa con la del conquistador Hernán Cortés con el Palacio de Axayácatl, intentó superar dicho inmueble, aunque solo le alcanzó para hacer su palacete sobre la calle de Madero esquina con Bolívar. La edificación fue llevada por el arquitecto Francisco Guerrero y Torres uno de los arquitectos más importantes de la época.
El espacio ha sufrido diversas modificaciones a lo largo del tiempo, como muchos de los edificios del centro histórico. Una de las adaptaciones más interesantes fue a inicios de siglo XX cuando el inmueble se convirtió en el afamado Salón Rojo uno de los primeros recintos cinematográficos de la ciudad, su costo era de 25 centavos la entrada y en ocasiones se llevaban concursos de baile; y años más tarde incluso se utilizó como espacio político donde Francisco I. Madero realizó mítines durante su campaña.
Algunos de los detalles de la época de su construcción, aunque parte del espacio se fracciono. Aún se pueden apreciar el balcón que rodea la fachada principal del inmueble, en la parte interna la mampostería y en lo más alto de la cornisa un altar flotante con una Virgen. En la actualidad el espacio es un conjunto de comercios, aunque la fachada está casi intacta con una placa que conmemora a su dueño y el año en que fue construida.
Las construcciones hablan de sus memorias y éstas aún siguen resguardadas celosamente.

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