Edificio Alterno de la Biblioteca de la Suprema Corte de la Justicia de la Nación.
Edificio Alterno de la Biblioteca de la Suprema Corte de la Justicia de la Nación.
Si los edificios tuvieran vidas, el asignado para la Biblioteca Alterna de la Suprema Corte de la Justicia de la Nación tendría varias. Las más célebres comenzarían de principios del siglo XX a la fecha.
El 1 de Agosto de 1864, el señor Newbold en la casa número tres de la calle Capuchinas, inauguró el Banco de Londres, México y Sudamérica. El diario La Sociedad dio a conocer que el evento de apertura se realizaría a las nueve de la mañana. Era un hecho histórico y de enorme trascendencia: el inicio de operaciones de la primera institución bancaria de capital privado en México.
Casa número 3 de Capuchinas arrendada por el Banco de Londres, México y Sudamérica por dos mil cien pesos anuales.
Al llegar la era porfiriana la actividad económica florecía y simultáneamente el banco con esta. Para 1884 las inversiones extranjeras en México ascendían a unos 110 millones de pesos. Para 1911 el monto se elevaba a 3,500 millones de pesos. El Banco de Londres y México se expandió, contaba con varios bancos. El telégrafo era un servicio habitual, utilizado en cotidiano. Los capitales extranjeros habían impulsado la minería, el comercio y la industria; los franceses y norteamericanos invertían con mayor énfasis. El banco aumentó su capital a 20,000,000.00 de pesos y en simetría sus operaciones.
Alrededor del año 1900, en la ciudad de México la población ascendía a unos trescientos sesenta mil habitantes. Las instalaciones del banco eran insuficientes. El consejo de administración acordó invertir ochocientos cincuenta mil pesos para adquirir una nueva propiedad.
El 7 de Agosto de 1908 el banco compró dos casas a don Gabriel Fernández Somellera: la ubicada hoy en el número treinta, que en ese entonces era la casa número ocho de la calle Coliseo y la casa número treinta y ocho de la calle 16 de Septiembre. En el terreno ocupado por esas dos casas, se cimentaría y se construiría un banco digno de su fortaleza e importancia: la propiedad ubicada hoy en Bolivar esquina con 16 de Septiembre 38 del Centro Histórico de la ciudad de México. Invirtieron ochocientos cincuenta mil pesos para adquirir una nueva propiedad.
El predio renacía al fusionarse en dos, una nueva etapa con una dinámica muy diferente. La construcción del edificio se encargó al ingeniero Miguel Angel de Quevedo en 1910.
Edificio en construcción el 3 de Julio de 1912.
La obra se inauguró el 18 de Octubre de 1913. La obra ensombreció sus proyectos arquitectónicos, sin embargo fue interpelado por su formación como ingeniero y no como arquitecto, sin embargo se defendió argumentando haber tomado suficientes cursos para cumplir con esta función. Su obra habla por si sola. Ha llamado la atención de arquitectos y una persona como don Rafael Tovar y Teresa (1)<nota adjunta>.1
El edificio en arquitectura obliga a la dependencia en aceptación por una sociedad mexicana deslumbrada por las influencias francesas. Por lo tanto el edificio tiene una disposición arquitectónica a partir de los siguientes elementos: “Simetría lograda a través de una axialidad en la que el eje horizontal se corresponde con los cuerpos y el eje vertical con los módulos. Éstos, divididos en principales donde se ubican los remates de mayor ornamentación, columnas, ménsulas, las cariátides (esculturas en formas de mujer que hacen de esculturas) y secundarios, donde impera la ventanearía. “
“ La simetría, requisito indispensable de todo clasicismo, estaría garantizada.”.
Cariátide del imafronte Detalle de remate del imafronte. .
Notoria influencia francesa en la vida mexicana. La avenida Juárez en 1920.
El banco de Londres y México consolidó su expansión a lo largo del siglo XX. Pasadas las vicisitudes de la revolución el banco extendió sus servicios a otras entidades federativas. A finales de 1930 la cartera del banco estaba enteramente saneada y tenía colocación a comerciantes, industriales y agricultores por $18,800,000.00.
Para 1945 las operaciones del banco, como sucedió en 1910, rebasaron las capacidad de las instalaciones y se decidió ampliar el edificio.
La modernización y ampliación de las instalaciones fue encomendada a una comisión integrada por el arquitecto Enrique de la Mora y Palomar y los ingenieros Viviano Valdez, Ricardo Cicero y Garita, así como José Revolledo. Se agregaron cuatro pisos al edificio original intentando conservar la unidad arquitectónica. Limitado por un estilo neoclásico ecléctico impuesto en la edificación original, De la Mora, intenta armonizar la ampliación integrando algunos elementos ornamentales. En la cornisa principal repite las ménsulas del primer cuerpo y a las ventanas del cuerpo medio les agrega balaustradas en cantera. A diferencia de la fachada del edificio original, integrada en un mismo plano, la rompe intercalando volúmenes que sobresalen y que se remeten para formar unas torres que se integran en vertical a los módulos principales de la primera edificación. Cada torre está rematada por un símbolo : las que dan a la calle Bolivar tienen un emblema heráldico y un escudo de la ciudad de México, un anagrama del Banco de Londres y México y un emblema heráldico. Siempre leyéndolos de izquierda a derecha. El remate superior contempla una balaustrada, pináculos y macetones.
Para poder montar nuevos niveles, Enrique de la Mora decapitó los remates del edificio original, incluyendo el alusivo al dios Mercurio, desmontó todas las cariátides, excepto la del imafronte pertenecientes al tercer cuerpo. La edificación de Quevedo en sus muros es tipo almohadilla, Enrique de la Mora incorporó un diseño aladrillado en la parte superior que incorporó. El edificio acentuó su diseño ecléctico. Algunas arquitectos tachan la falta de coordinación en los estilos como algo imprudente.
El edificio tenía otra etapa más en sus accidentes arquitectónicos y su desarrollo, como si estuviera en una etapa de crecimiento hacia su vida adulta.
La ampliación del edificio resistió problemas estructurales con el tiempo. En 1982 el Banco Londres y México era Banca Serfín y necesitaba una nivelación como resultado de su sobrepeso, con hundimientos de 12 metros. Se tuvieron que instalar “pilates de control” y tuvo que ser sacrificada la bóveda del sótano, lo que se alcanzó a rescatar por su valor estético fue la puerta de acceso a la bóveda y la trasladaron a otro nuevo inmueble del banco Serfín.
Reproducimos la conclusión del autor de la Memoria Histórica del Edificio Alterno de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
“ El edificio sintetiza mediante su diseño arquitectónico las aspiraciones culturales de toda una época: pero a u vez, el desarrollo de las concepciones constructivas alcanzadas hasta su tiempo.
Construido a principios del siglo XX es a pesar de todo una edificación ligada plenamente al porfiriato y a todo los que este término representa: cientificidad, progreso, orden, eclectismo, fastuosidad y extranjerismo”.
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Banca Serfín fue presa de una crisis y manejos cuestionables. Entró en quiebra y en una de los rescates más controvertidos por irregularidades, el gobierno a través del Fobaproa- IPAB , asumió una deuda de 180 mil, millones de pesos.
Con esto, termina la residencia del que fue, el primer banco en México de capital privado.
El 15 de Septiembre de 1997 el edificio pasa a ser propiedad de La Suprema Corte de Justicia de la Nación, otra etapa en la vida de este edificio que dejó de ser banco para ser la biblioteca alterna de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, organismo que lo ha conservado y valorado como obra arquitectónica y como manifestación de distintos momentos históricos de la nación. Un patrimonio arquitectónico que forma parte del acervo cultural de nuestro país y que será resguardado, por tan honorable institución.
Bibliografía y base del artículo:
Memoria Histórica del Edificio Alterno de la Suprema Corte de Justicia.
Investigación y texto:
Hugo Castilla Garcia.
1:
Historiador y Cronista que narraba una experiencia auspiciada por la combinación de una precoz curiosidad ; "un enamorado de su abolengo" . La sofisticación en conocimiento y experiencias de su percepción, vivió en palacios, con teatros, librerías, familia política embajadora en Austro Hungría, y tenía una peculiar extrema curiosidad por su ciudad. En una artículo en Letras Libres sobre el libro de su autoría: La Ciudad de los Palacios expresan: El no vivía en México, él vivía en " la muy noble y leal Ciudad de México". En una parte narra: " Por las librerías de viejo de la calle de Donceles era conocido por su personalidad, su atuendo, su cortesía, sus formas verbales y, desde luego, su sabiduría correspondían a un caballero de edad respetable "que había viajado por todo el mundo y leído todos los libros".
Dentro de su acervo en biblioteca según un artículo en una publicación de 2014 en la que publican el evento en que otorgan el nombre de su hermano: Guillermo Tovar y Teresa a la librería del Fondo de Cultura Económica, precisó Rafael Tovar y de Teresa, en 2014, el Presidente de Conaculta recordó que entre los libros más atesorados por él, fue uno impreso en 1512 y traído a México como guía urbanística para la Nueva España en 1532 . Expresó: “A nombre de Guillermo lo hemos depositado en la Biblioteca Nacional de Antropología e Historia. Es un ejemplar realmente extraordinario, que habla de la generosidad de Guillermo pues se trata de un ejemplar único en el mundo que, junto con otros miles de documentos únicos que tuvo, perpetuarán el interés por el conocimiento de nuestra ciudad y de nuestro país”.


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