viernes, 21 de mayo de 2010

!! Nos dejo el tranvia y nos encanto !!




Esa noche estábamos emocionados, pues acabábamos de descubrir que existían  las noches  de Museos en la ciudad de México...


Me recomendaron con la responsable de promoción cultural, que me daría toda la información necesaria acerca de la noche de museos, y a su vez ella me asignó, a una persona que amablemente me contactó por teléfono y que me esperaría para guiarnos en  el recorrido en el tranvía que acompaña  la visita a los museos.


La cita era a las 7.00, por lo que salimos de Santa Fe a eso de las 5,30; para lo cual creímos que incluso tendríamos que esperar un poco de tiempo  en bellas artes o algún lugar cercano,  pues de Santa  Fe al centro;  una hora y media es demasiado.


Pero no contábamos con la constipación de autos de la mancha urbana, que justo a esa hora,  pareciese que todo México salió de Santa Fe.


!Era increíble!.- ---promedio de velocidad 10 km por hora  ---, sin embargo  la charla , la risa y la música nos enmascararon en el tiempo y cuando menos nos dimos cuenta ya eran las 7.00;   le marqué  a la persona que amablemente nos acompañaría en  el trayecto, pero afortunadamente nos comentó que a las 8.00, saldría otro tranvía; además el recorrido por los museos sería muy efímero, y con gusto nos acompañaría..


¿ Pues ya que ? le comenté a mi pareja , y seguimos" perdidos en el despacio de Reforma",  en esa hora y ese día en especial y  continuamos....., pero  para nuestra sorpresa nos dieron las 8.00:  ----- !! hijole,  ya nos dejo el tranvía  !! ----,  todavía le hable al guia  que nos asignaron, con la esperanza de alcanzarlo en alguna parte del trayecto y de todos modos, proseguimos a ver que nos deparaba la lenta procesión.


Bueno,  pues al fín llegamos...  8,30 y ya no había tranvía, ni modulo de información, ni  la pila del teléfono del paciente guía (supongo)......Pues ni modo,, !ya que! pobrecitos de nosotros. Nos tendremos que sacrificar y vamos a tener que ir a la cantina  La Opera, ya hace hambre y muchas ganas de una copa  vino tinto  (más que el hambre)..






Llegamos a la Cantina La Opera y siempre es una goce visual la percepción al entrar ahí, en donde:  la preciosa carpintería barroca, hecha  por ebanistas de Nueva Orleans,  acompaña perfectamente los tapices de terciopelo rojo. Todo ese decorado interior, te hace sentir  como testigo atrapado de  la ¨Belle Epoque¨ y eso, es una delicia...


Inmediatamente nos deslizamos a un cubículo, que te da una  sensación de privacidad;  para poder echar  beso y un brindis a gusto.


Pedimos vodka y vino tinto, acompañados muy bien de unos caracoles al chipotle,  chiquitos pero muy ricos, además, pulpos a la gallega y  champignones al ajillo. Deliciosamente todos nuestros sentidos fueron adulados: Los sabores; la textura de los alimentos; la temperatura en mi garganta del vino; la delicia visual de los terciopelos;  las caprichosas formas de la carpintería del lugar y un sobre todo un trío, hizo mas agradable el momento.

El momento nos dio ímpetu a insistir que se alargara nuestra velada, por lo que salimos a caminar.  La noche  era transparente, con un clima muy  amable y de una   tranquilidad ya inducida por nuestro delicioso paso por  la cantina La Opera.


Sobre la misma acera de manera cariñosa mi acompañante atrapo mi brazo y caminamos con una sonrisa y parsimonia, como si estuviéramos en ¨otra epoca¨y no en este agitado siglo.


En la caminata fue de una espontánea alegría  el habernos encontrado  con el Zinco Jazz club,  que se encuentra en el sótano de lo que fue, un banco y que le otorga ese aire especial de los típicos clubs de Jazz neoyorquinos.






Nos sumergimos en el subterráneo bar, y nos sedujo de inmediato cómo la música impregnaba cada rincón del nocturno y apacible ambiente del mundo del jazz, !! Es un verdadero pedacito de NuevaYork !! y al escuchar el delicioso beat de la música , transmitió  un  automático impulso al ritmo de mi zapato, como si fuera un ser independiente, en libertina independencia de mi cuerpo...


Las cortinas rojas, la frescura del vodka tonic, el jazz, la sonrisa de mi pareja y su belleza vestida de la azul noche, me recordó con una sonrisa, lo delicioso que es la vida cuando la dejas llevar que con ese ritmo...

lunes, 17 de mayo de 2010

La velada que nos invito un ¨viene, viene¨


 El miércoles en la noche es un buen día  para aprovechar nuestro centro;   estábamos deseosos  de ir a un bar que esta cerca  del templo mayor, disfrutar  de la deliciosa noche,  la luna y de la brisa nocturna refrescante.


En nuestro recorrido en auto, tratamos de acceder por varias calles  que estaban cerradas y así;  no nos quedo otra alternativa,   que rodear el zócalo tratando de acceder por la parte posterior;  justo al encontrarnos  a un costado de la catedral, quisimos acceder  por la calle de Guatemala que también estaba cerrada, situación que me estaba frustrando; sin embargo vi que el auto de adelante,  insistió, y le permitieron el acceso,  por lo que me encomendé a lo mismo, baje la ventanilla y antes de que le pidiera el acceso  a un clásico *¨viene, viene¨ (con franela roja y toda la cosa) nos pregunto ¨¿ Vienen al evento de Jazz ? ¨ , de inmediato me sorprendió mi contestación en automático,    que dije: --- ! si, claro ! y ya con esa inercia,  me hacia yo en el evento sentado escuchando jazz.


Me encanto la espontaniedad de la reacción  y  estacione  el coche, casi en la puerta del lugar del evento, con un poco de cautela curioseé por la entrada y la gente que controla el acceso me dio dos boletos, asegurándome, ¿vienen al evento verdad? y le volví a contestar---! si, claro ! --- ya encaminado en eso de la ¨espontaniedad ¨ . Inmediatamente  nos permitiéron  el acceso,  y nos comento que comenzaba dentro de una  hora, por lo que tome un momento y le pregunte a la persona que controlaba el acceso ¿si podríamos regresar en ese entonces? , a lo que accedió con una sonrisa..


Al salir de ahí le comente a mi pareja ¨ el día de hoy parece que todo esta dispuesto a que la  pasemos muy bien¨  e inmediatamente a solo unos pasos,  casi justo al decirle eso,  nos sorprendió el precioso marco de la entrada de ¨La casa de las Sirenas¨ elemento arquitectónico que nos atrajo hacia un pasillo muy colonial y fresco, como de las antiguas construcciones de provincia;    esa fue mi percepción  de ese pasillo con bancas de parque a sus lados, en color verde,  que te empujaba hacia la parte de arriba  por unas escaleras victorianas,  de maderas por las que han pasado los años.








Rechinaron las escaleras como testigos de cada uno de nuestros pasos al ir subiendo, en un instante sentimos como nos iluminaban   dos  preciosos vitrales,  que nos sorprendieron por su belleza:  Uno que es una bóveda en el techo, con caprichosas formas geométricas que se adecuaban a la arquitectura y el otro con  la figura de una sirena,  por donde traspasaban los rayos de la luna, coloreando nuestros rostros del multicoloreado vitral....






Pero el encanto no terminaba ahí, solo comenzaba la seducción de esa acogedora construcción del siglo XVII;  en la que aprovecharon el techo para convertirle en una deliciosa terraza, que es testigo de tres maravillas: La catedral en su parte posterior, el templo mayor  y la luna que en esa noche con  su plateada luz,  nos ilumino con su belleza,  acompañándonos con unos tequilas y nuestros rostros satisfechos por el  hallazgo.






Así entonces llego la hora del evento de Jazz, en el centro cultural de España a solo unos pasos de ahí.


 Llegamos un poco tarde y el grupo ya había comenzado a tocar en la terraza de ese recinto, situación que no nos impidió  observar con gusto,  varias obras de  expresión de arte moderno,  que en camino a la terraza  obligaban su apreciación. Este recinto nos encanto,   pues es de una arquitectura contemporánea que le acompaña en  perfecta  armonía,  a  las construcciones antiguas del centro histórico.






Nos sentamos y disfrutamos de un Jazz muy bien ejecutado por gente muy joven y con talento; ofreciéndonos vertientes modernas del mismo en la voz de una joven,  que inclusive interpreto en Francés, uno que otro Jazzanova.  Me dio gusto ver como son atraídos y disfrutaban, gente muy joven., esta simbiosis  de arte,  jazz y la magia de alimentarse  con la cultura de nuestro centro histórico.






Le agradecemos mucho al ¨viene, viene¨  la informal invitación a este evento, que desencadeno una deliciosa velada,  en un pedacito de nuestro centro de la ciudad.


                                 detalle de banca enfrente de la casa de  las sirenas
                    
* ¨viene, viene´( asi se le dice al empleo informal del que te cuida  el coche en las ciudad de México, en razón  a que cuando te estas estacionando;  te va advirtiendo, ¨viene, viene¨, acompañado de agitar su franelita roja para advertir a los coches cuando haces la maniobra )

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