lunes, 17 de mayo de 2010

La velada que nos invito un ¨viene, viene¨


 El miércoles en la noche es un buen día  para aprovechar nuestro centro;   estábamos deseosos  de ir a un bar que esta cerca  del templo mayor, disfrutar  de la deliciosa noche,  la luna y de la brisa nocturna refrescante.


En nuestro recorrido en auto, tratamos de acceder por varias calles  que estaban cerradas y así;  no nos quedo otra alternativa,   que rodear el zócalo tratando de acceder por la parte posterior;  justo al encontrarnos  a un costado de la catedral, quisimos acceder  por la calle de Guatemala que también estaba cerrada, situación que me estaba frustrando; sin embargo vi que el auto de adelante,  insistió, y le permitieron el acceso,  por lo que me encomendé a lo mismo, baje la ventanilla y antes de que le pidiera el acceso  a un clásico *¨viene, viene¨ (con franela roja y toda la cosa) nos pregunto ¨¿ Vienen al evento de Jazz ? ¨ , de inmediato me sorprendió mi contestación en automático,    que dije: --- ! si, claro ! y ya con esa inercia,  me hacia yo en el evento sentado escuchando jazz.


Me encanto la espontaniedad de la reacción  y  estacione  el coche, casi en la puerta del lugar del evento, con un poco de cautela curioseé por la entrada y la gente que controla el acceso me dio dos boletos, asegurándome, ¿vienen al evento verdad? y le volví a contestar---! si, claro ! --- ya encaminado en eso de la ¨espontaniedad ¨ . Inmediatamente  nos permitiéron  el acceso,  y nos comento que comenzaba dentro de una  hora, por lo que tome un momento y le pregunte a la persona que controlaba el acceso ¿si podríamos regresar en ese entonces? , a lo que accedió con una sonrisa..


Al salir de ahí le comente a mi pareja ¨ el día de hoy parece que todo esta dispuesto a que la  pasemos muy bien¨  e inmediatamente a solo unos pasos,  casi justo al decirle eso,  nos sorprendió el precioso marco de la entrada de ¨La casa de las Sirenas¨ elemento arquitectónico que nos atrajo hacia un pasillo muy colonial y fresco, como de las antiguas construcciones de provincia;    esa fue mi percepción  de ese pasillo con bancas de parque a sus lados, en color verde,  que te empujaba hacia la parte de arriba  por unas escaleras victorianas,  de maderas por las que han pasado los años.








Rechinaron las escaleras como testigos de cada uno de nuestros pasos al ir subiendo, en un instante sentimos como nos iluminaban   dos  preciosos vitrales,  que nos sorprendieron por su belleza:  Uno que es una bóveda en el techo, con caprichosas formas geométricas que se adecuaban a la arquitectura y el otro con  la figura de una sirena,  por donde traspasaban los rayos de la luna, coloreando nuestros rostros del multicoloreado vitral....






Pero el encanto no terminaba ahí, solo comenzaba la seducción de esa acogedora construcción del siglo XVII;  en la que aprovecharon el techo para convertirle en una deliciosa terraza, que es testigo de tres maravillas: La catedral en su parte posterior, el templo mayor  y la luna que en esa noche con  su plateada luz,  nos ilumino con su belleza,  acompañándonos con unos tequilas y nuestros rostros satisfechos por el  hallazgo.






Así entonces llego la hora del evento de Jazz, en el centro cultural de España a solo unos pasos de ahí.


 Llegamos un poco tarde y el grupo ya había comenzado a tocar en la terraza de ese recinto, situación que no nos impidió  observar con gusto,  varias obras de  expresión de arte moderno,  que en camino a la terraza  obligaban su apreciación. Este recinto nos encanto,   pues es de una arquitectura contemporánea que le acompaña en  perfecta  armonía,  a  las construcciones antiguas del centro histórico.






Nos sentamos y disfrutamos de un Jazz muy bien ejecutado por gente muy joven y con talento; ofreciéndonos vertientes modernas del mismo en la voz de una joven,  que inclusive interpreto en Francés, uno que otro Jazzanova.  Me dio gusto ver como son atraídos y disfrutaban, gente muy joven., esta simbiosis  de arte,  jazz y la magia de alimentarse  con la cultura de nuestro centro histórico.






Le agradecemos mucho al ¨viene, viene¨  la informal invitación a este evento, que desencadeno una deliciosa velada,  en un pedacito de nuestro centro de la ciudad.


                                 detalle de banca enfrente de la casa de  las sirenas
                    
* ¨viene, viene´( asi se le dice al empleo informal del que te cuida  el coche en las ciudad de México, en razón  a que cuando te estas estacionando;  te va advirtiendo, ¨viene, viene¨, acompañado de agitar su franelita roja para advertir a los coches cuando haces la maniobra )

2 comentarios:

CANTACLARO dijo...

Armando es un gusto ver cómo han crecido tus páginas desde la primera vez que las visité... 2008? No sé. Creo que si.

Abrazos,

Ana Lucía

.

Armando Diaz dijo...

Si Ana el 13 de septiembre de 2008,, por curiosidad empecé un blog y de ahi, ya no he podido parar, jajaj Un beso amiga

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