martes, 21 de junio de 2011

Monsiváis regresa al Museo del Estanquillo...









El viernes pasado Carlos Monsivais regresó a casa. A custodiar sus libros y los objetos atesorados por tantos años... Hoy ya descansa entre sus páginas y los objetos que amó en el Museo que creó como obsequio a su ciudad, para hacerla voltear la mirada a las tantas cosas olvidadas; ignoradas por su estirpe de nacimiento "popular".
Su presencia abre ya a la gente la nueva Sala de Lectura del Museo del Estanquillo. Tres mil volúmenes volcados a la literatura y la historia que se dedicarán a dar un impulso más al fomento a la lectura a través de talleres que impartirá el museo.









El Museo del Estanquillo participa también en diversas actividades, desde un homenaje recientemente impreso, a través del Fondo de Cultura Económica, a quien fuera considerado el fotógrafo de las estrellas, Armando Herrera; en un libro con textos de Monsiváis y Fabrizio Mejía Madrid y diseñado por León Muñoz Santini, hasta una exposición inaugurada desde abril dedicada al gran José Guadalupe Posada. En esta muestra uno recorre litografías y grabados alusivos a los corridos, los juegos de salón, cancioneros, naipes, cuentos infantiles, carteles de toros, teatro, circo y anuncios comerciales; una ventana al trabajo de quien se estima realizara probablemente más de veinte mil obras...



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Acerca de la pieza que hoy da cobijo a Monsiváis, Elena Poniatowska, su amiga, la describió así en su homenaje rendido en Bellas Artes hace unos días:

"La urna la hizo Francisco Toledo y su forma, su volumen, su redondez de tierra, la convierte en un abrazo, un recibimiento excepcional. La urna acoge, cobija, se ahonda, suena a barro. Lentamente pulida, brilla trabajada por las manos del buen alfarero, del creador y del artesano, del que sí sabe hacer las cosas y, sobre todo, sabe rendir homenaje al amigo. Es una urna de extraordinario carácter que refleja los muchos experimentos técnicos que ha hecho Toledo con el barro, la madera, todas las sutilezas de la materia, pero sobre todo el sagrado sentido de la vida. Cuando la vi pensé que William Blake le cantaría como al tigre que brilla en la selva de la noche y le pregunta qué mano inmortal lo hizo, quien construyó su temible simetría. En realidad, la urna es un gato que se redondea sobre sí mismo para dormir su larga vida de siete vidas. Envuelto en su cola, su pelambre resalta por encima del barro y su cabeza de gato tiene la cara del Monsiváis de los buenos días, el que sonreía".

Foto de Urna: Yazmín Ortega Cortés. Portada, la Jornada de enmedio.



3 comentarios:

Anónimo dijo...

Quiero ir al purgatorio ♪

Israel Bojorquez dijo...

Una Urna digna de esa gran persona que es y sera por sienpre Carlos Monsivais porque el no se fue el estara siempre en la memoria de mexico

Israel Bojorquez dijo...

Una Urna digna de este gran Sr.de las Letras que es Carlos Monsivais y digo es porque las personas como el no mueren, viven por siempre en la memoria de Mexico

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