sábado, 25 de junio de 2011

HOSTERIA LA BOTA Y ANTONIO CALERA.



TAPAS-BAR-RESTAURANTE muy ad-hoc para una charla amena, libre e intelectual.

En el callejón de San Jerónimo a espaldas del claustro de Sor Juana.

Esa calle que se recuperó para los transeúntes, para los habitantes y para los que les gusta el centro.  La primera vez que le conocí, fue cuando tomé un tour de las leyendas del centro histórico, en donde tomé un tranvía y un tour que te lleva por algunas calles del centro, el cual, se desarrolla narrando e interpretando  leyendas que pasaron de boca en boca desde el virreinato hasta nuestros dias. Las interpretaciones tenían toda la intención de ser algo que sorprenda e incluso, el vestuario representando esas épocas  denotaba cierto esfuerzo en su propósito; sin embargo, las historias no tenían fuerza y terminaron ciertamente aburridas. Afortunadamaente los nuevos espacios recuperados al transeúnte,  como la calle de Regina y la de San Jerónimo  son el mejor aliciente;  precisamente en el tedio de la representación que se desarrollaba en San Jeronimo, pase por la HOSTERIA LA BOTA, un peculiar lugar con mucha personalidad, no lo pensé más y abandoné el recorrido, me quedé un buen rato allí acompañando mi estancia de unos vodkas y tapas;  ahí fue donde conocí a Antonio Calera, su interesante propietario.

El lugar esta lleno de memorabilia ocurrente, irreverente y oportuna, de muy buen gusto, que le otorga esa personalidad desfachatada e  intelectual,  en donde amenizado por buena música de rock y jazz,  te inyecta el relax de un tercer hogar.  


Cuando reincidí, fué al estar recopilando información para el articulo ¨ El futuro en las ciudades ¨ para ¨SIBARITIS¨. Uno de los personajes clave en los esfuerzos comunitarios para realizar la recuperación de las calles en el centro Histórico, es ANTONIO CALERA. Editorialista que promueve los esfuerzos culturales e intelectuales de esa zona y su restaurante es como un imán de toda esa corriente intelectual ,que le hierve por las venas y que se respira en el centro Histórico. Muy oportuna fue la   entrevista para este artículo y sobre todo muy interesante.  Y así,  aprovechamos a acompañar muy bien la entrevista  de:  mojitos, tapas, vinos, jamón serrano, tortilla española, y  todo eso en buena complicidad del agradable espacio, en donde se desarrolló  una charla muy bien amenizada  con el  brillante intelecto de Antonio. BUEN LUGAR, SE LOS RECOMIENDO.

Les voy a compartir unas lineas de esa entrevista.


¿ Como se dio todo ese involucramiento que tienes tú con el Centro Histórico ?

ANTONIO CALERA - Bueno, fue un azar; en el 92 yo estudiaba Literatura en el Claustro y no pude entrar a la UNAM, entonces decidí estudiar en el Claustro de Sor Juana Ciencias de la Cultura y cuando salí del Claustro no pude separarme más del centro. Estudié cinco años acá, del 93 al 98 y luego trabajé en el Museo de la Ciudad de México un buen rato… Y luego también en el Instituto de Cultura de la Ciudad de México antes de que fuera Secretaría y mi territorio fue el centro histórico. Yo desde la Secretaría mandaba talleres a muchos puntos de esta zona y yo no puedo sustraerme más a lo que aquí vi ¿no? A lo que yo aquí aprendí. Es una capacidad magnética bárbara la que tiene esta zona, te cautiva muy velozmente.
Entonces decidí yo pues permanecer… Y tuve la suerte después de un viaje a España de que la gente de la Fundación del Centro Histórico me invitara a armar un proyecto que fue Casa Vecina, que todavía existe; un proyecto importante… quizá pionero de esta zona sur poniente del centro que fue digamos una especie de epicentro, un puntal para empezar a tocar a la gente de la zona y digamos, de alguna manera paliar culturalmente lo que iba a suceder con la restructuración, que fue muy tardada y muy dolorosa. Fueron dos años en que la gente vio paralizada su vida por estos remozamientos. No fue nada sencillo. Regina vivió prácticamente aislada. Muchos comercios tuvieron que morir, eso es una cosa real… No soportaron el cambio histórico. Pero bueno, la casa se pensó siempre como una especie de faro que pudiera irradiar digamos, con una programación cultural abierta, incluyente… Un alud que por lo menos ayudara a olvidar un poco lo que eso estaba generando. Y bueno, yo más o menos tengo desde el 93 viniendo todos los días de mi vida al centro.

-¿Cuándo nace Casa Vecina?

A.C. En octubre de 2005 junto con mi restaurante. El restaurante nació junto con la casa ese mismo día, se inauguró el mismo día y yo -más tarde-, dejé la Casa Vecina… Yo necesitaba como respirar nuevos aires; ser yo mismo. La casa creo que se dejó muy bien parada; hicimos un periódico, publicamos doce libros… Hicimos un centro de documentación, transformamos la calle, y también de alguna manera recordando un verso de Eduardo Milán, un poeta uruguayo, que dice; “Yo solo quiero hacer un daño mínimo en el centro de la civilización”; yo creo que sí logramos de alguna manera, incidir si se quiere de manera muy tenue, pero siempre honesta, en esta raigambre cultural de la zona y creo que no es algo que yo pueda ocultar incluso ya, es decir: si lo evidente no se demuestra; que este lugar sigue siendo como cónclave para escritores; para artistas; para promotores culturales; sociólogos; antropólogos; no solamente de la Delegación Cuauhtémoc sino de otras Delegaciones de la ciudad. Yo no puedo pensar ya que mi vida está separada de este entorno. Hemos apoyado cualquier cantidad de cosas aquí, tenemos relación con otras instituciones. Hemos hecho mancuerna con muchas instituciones de tipo cultural, pero también con, digamos, magnitudes; o vectores civiles sin casa; es decir, sin institución detrás; que ha generado mucha actividad que no puedo ni siquiera recordar. Creo que hemos tenido como unas 52 mesas redondas; como unas ochenta presentaciones de libros, sino es que más; es decir, yo mismo ya no recuerdo cuanta cosa se ha levantado. Lo último que hicimos fue un encuentro de editoriales hace semanas… que trajo como a 1500 personas acá; 50 editoriales; 50 poetas. Hace muy poco tiempo hicimos una charla en el Franz Mayer motivada por nosotros. Y ahora estamos buscando consolidar nuestra Fundación con un espacio físico ya distinto al del restaurante.
Se llama Frente de Operaciones Comunitarias Cultura y Arte, está en proceso. La Asociación estaba ya formada pero hemos intentado abrir un capítulo ecológico que yo no había contemplado y creo que ya no es un lujo sino una necesidad (A.D. -¿Y es el propósito central?). -No, no, no. Es uno de tantos. Advertí que no podíamos nosotros organizarla sin contemplarlo. Por eso se ha detenido un poco, pero como su nombre lo indica, atenderemos desde la Academia con el apoyo de especialistas… Sobre todo con una carga fuertemente académica, antropológica y sociológicamente, que tenemos como estudiar los problemas culturales que identifican a la gente de esta zona ¿no? Por supuesto mediante talleres; digamos, distintas formas de apreciación artística. Es un lugar muy literario… Nosotros seguimos imprimiendo libros… Este mismo año ya pagados incluso, vamos a hacer siete libros. Hemos tenido mucha suerte con nuestros libros; los últimos cinco años han sido los mejores libros del año según el periódico Reforma y a mí me llena de place; es una de mis pasiones… Publicar autores nóveles, creo que es una obligación ética del edito; apoyar óperas primas, pero también hemos publicado a gente ya reconocida. La Fundación lo que intenta es seguir imprimiendo; yo quiero seguir siendo una editorial. La editorial tiene diez años. Se llama Mantarraya ediciones; ahorita les enseño algunos libros...
Así en esa amena charla se desarrolló la velada en la HOSTERÍA LA BOTA. El resto de la entrevista estará en el número de Julio-Agosto en la revista Digital ¨Sibaritis¨.

0 comentarios:

Publicar un comentario

Por favor, comenta.

Twitter Delicious Facebook Digg Stumbleupon Favorites More

 
Design by Free WordPress Themes | Bloggerized by Lasantha - Premium Blogger Themes | Blogger Templates