Ana Caridad y Rodolfo Ritter; precioso concierto en Bellas Artes.
Sabado 13 de Agosto, 6.00 pm, en la sala Manuel M. Ponce se anunciaba la segunda llamada y los últimos testigos de la audiencia se escurrían en una sala casi llena, se aunciaba la tercera llamada, con el solemne silencio y cierto temor del protocolo que nos infunde el obligado silencio de tener una Mezzosoprano del linaje de Ana Caridad Acosta; entonces... radiante aparece Ana Caridad de la mano de Rodolfo Ritter, ambos vestidos en negro con informal elegancia. Rodolfo con fácil andar, confiado, tranquilo y con una sonrisa saluda al publico y este se relaja... El piano de Ritter imprime decoro a la sala y la voz de Ana le acompaña dulcemente en Chanson grises¨de Reynaldo Hahn, el proceso de concentración del escucha es un poco lento y el rígido protocolo inconsciente le impide al público ovacionar la primera pieza, --temen interrumpir--. Ana Caridad ilumina el escenario con sus labios encendidos de rojo y con franca sonrisa se dirige al público --Que seeerios, hasta me hacen pensar que hice algo maaal --; por favor no estén tan serios, que estamos muy contentos de estar con ustedes.
La sala se relaja, se hace amable y entonces las palabras del prólogo descriptivo del concierto, en boca de Rodolfo Ritter en envidiable serenidad son amigablemente percibidas por el público escucha.
Las notas del piano de Rodofo y la voz de Ana Caridad, fluyen como un perfume de rosas en la sala y la sala y sus escuchas se vuelven uno más en el concierto, como parte de una orquesta colaboramos con nuestras emociones en nuestros rostros . Rodolfo y Ana Caridad se comunican e interactuan con el público y el público se les entrega... Rodolfo comenta con suavidad en sus palabras y elocuentemente, señalando a Ravel: como uno de los mejores orquestadores del siglo XX, ¨pues sabe darle color a todos los espacios de las pieza¨
Es la última pieza, cierra emotivamente y de pie los escuchas vitoreamos, no les dejamos ir, entonces nos regalan una última pieza que les fue recomendada por un seguidor. ¨ L´heure exquisite (La hora exquisita) de Reynaldo Hahn¨ . Es una hermosura la interpretación; ambos interpretes se mimetizan en un hermoso momento interpretativo: perfecto, sutil y delicioso...
Emótivo concierto que regaló a los presentes un exquisito momento y una sonrisa de júbilo.
Una breve muestra del concierto
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